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Que curiosos son los caminos del amor, núnca sabe uno donde encontrara la persona con la cual pensamos compartir el resto de nuestras vidas, creo que después de la salvación de mi alma el milagro más hermoso que Dios hizo en mi vida, fue que pudiera casarme con una de sus más  lindas creaciones, mi esposa Mayra Berenice Molina.
Queremos compartir con ustedes un poquito de nuestra historia, recuerdo que en el mes de Julio de 1987 llegue por primera vez a la iglesia Evangelica Latina de Los Ángeles California, dias después tuve la bendición de conocer a una linda jovencita que cautivó mi corazón, comence a orar a Dios para que me permitiera poder conocerla mejor, cuando menos lo pensé yo estaba completamente enamorado de ella, el problema era que ella no lo sabía.
Como evangelista de la iglesia me tocaba predicar con frecuencia, una noche no estuvo en el servicio, recuerdo que cuando la vi mis primeras palabras fueron “ extrañé su sonrisa en mi mensaje ” parece que mis palabras no le agradaron pues me miro un poco disgustada, parecía que no tenía muchas posibilidades de poder ser parte de sus sentimientos.
Durante dos meses hice todo lo posible por despertar en ella un amor hacía mí, un día me arme de valor y le hable de mi amor por ella y le pedí que fuera mi novia y su rechazo fue de inmediato con un rotundo NO , muy educado por cierto, tres semanas después salí hacía San Francisco California donde tenía que dar una campaña, en todo el camino pensaba “ que feliz seria si Dios nos permitiera unirnos y así poder formar una linda familia y juntos poder servirle al Señor ”.

 

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Estando en San Francisco tome el teléfono para llamarle a Los Ángeles y para mi sorpresa su voz fue tan amable y muy especial que sentí que Dios había respondido a mi oración, una semana después regrese a Los Ángeles adonde estaba invitado a dar otra campaña .
El 17 de Septiembre de 1987 me vuelvo ha armar de valor y le vuelvo ha declarar mi amor, esta fecha es muy inolvidable para mí, pues esa noche escuche de sus labios que me aceptaba como su novio, así comenzaba a formarse lo que seria la familia Molina.
El 14 de Febrero de 1988 estábamos uniendo nuestras vidas en matrimonio y prometiéndonos estar juntos para el resto de nuestras vidas, Dios nos ha bendecido con cuatro hijos Adonay, Lisette, Allan y mi hijo mayor Emmanuel. No tengo palabras como agradecerle al Señor la bendición de haber conocido a mi esposa, una de las mujeres más lindas del mundo, comprensible, cariñosa, dedicada a su hogar y llena de amor para con todos y sobre todo una gran ayuda para nuestro ministerio ya que durante 28 años Dios nos ha permitido tener un hermoso hogar donde ha reinado la paz y el amor al Señor. Muchas personas no nos creen cuando les compartimos que durante estos años de matrimonio nunca hemos peleado, pero la verdad es que si se puede tener un hogar lleno de felicidad, en paz y sin pleitos.
Queremos recomendarles los DVD’S “Deberes Familiares” y “No se dice, pero se hace”

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